ARQUIPEZ

Fusionar arquitectura y gastronomía fue posible en esta experiencia porque encontramos un origen común en ambas: la cultura peruana. Nuestro pasado milenario nos ha enseñado que las formas puras y concisas son aquellas que perduran.

Es así que en este reto la arquitectura es el escenario y la gastronomía es el espectáculo. Cada pieza de arquitectura fue pensada para realzar el platillo y de esta manera la experiencia de comer pasa a ser más que una actividad cotidiana, es una reinterpretación del Perú.



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